El Evangelio de Cristo transforma al pueblo de Lisu en China
Lunes 23 de Julio del 2007
Iglesia
China
LISU, China (CBN News / Mundo Cristiano) Escondido en las montañas del sur de China un pequeño pueblo ha pasado de las tinieblas a la luz. Hasta hace poco los Lisu adoraban a muchos dioses pero gracias al trabajo misionero ahora conocen al único Dios.
En la antigua ciudad de Li Jiang parece que el tiempo se ha detenido.
Esta región montañosa de la provincia china de “Yunnan” es el hogar de varias tribus chinas minoritarias que tienen una historia y una cultura de muchos siglos. Cada tribu practica sus costumbres y religiones particulares. Algunos son budistas tibetanos, pero la mayoría practica el animismo ó la adoración a demonios.
Aquí la vida es dura. El trabajo en el campo es tedioso y el alcohol es un refugio de la existencia día tras día.
Escondida entre las montañas nevadas, una aldea se separa de la opresión de las demás. Al entrar en la aldea de los Lisu, le dan la bienvenida con música y cantos del Cielo.
El misionero inglés, James O, Fraser, se estableció en Yunnan a principios de los años 1900's. A la edad de 22 años, se dedicó a la labor de guiar a los Lisu a Dios.
Un líder Lisu dice: "Hace mucho tiempo, gente de piel blanca, los misioneros extranjeros llegaron aquí para enseñarnos".
Fraser creó un alfabeto escrito para el idioma Lisu y luego tradujo el Nuevo Testamento y unos himnos. En 1916, centenares de familias, que habían adorado a los demonios por muchas generaciones, empezaron a aceptar una nueva fe, la fe en Cristo Jesús.
El líder Lisu sigue diciendo: "Nuestra fe ha sido pasada de generación a generación".
El Cristianismo corrió como fuego por las montañas y miles aceptaron a Cristo. Los Lisu, bien dotados musicalmente, cantaban su historia oral mucho antes de que tuvieran un lenguaje escrito. Aún hoy día, cantan los himnos traducidos por James Fraser, así como los nuevos himnos que ellos mismos han escrito.
De los 480 mil Lisu de hoy, se estima que 200 mil son cristianos evangélicos.
El líder Lisu dice finalmente: "Nuestra iglesia tiene muchos creyentes pero el lugar donde nos reunimos es muy pequeño. Queríamos construir una iglesia más grande pero no teníamos el dinero para hacerlo".
Pero eso no ha impedido que los Lisu se reúnan para adorar a Dios. Aquí la música no tiene barreras y hoy sus cantos y su testimonio están tocando a mucha gente en todo el sur de China.
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